La gastronomía gana peso como principal gancho turístico

La duración media de la estancia del turista gastronómico no suele pasar de los tres días

La riqueza gastrónomica se erige como uno de los mayores focos de atracción turística. Así lo constata el Observatorio de Turismo Gastronómico, elaborado por The Blueroom Project. El estudio, elaborado a partir de encuestas a profesionales de la industria turística, revela que la mitad de los expertos consultados ya considera que la experiencia culinaria supone un 50% del atractivo del destino.

El turismo gastronómico se perfila como uno de los motores del sector en las comunidades del norte de España. Estas copan las posiciones de cabeza en este segmento. No en vano, País Vasco y Galicia son percibidas como “las regiones más gourmet de España”, seguidas de Andalucía, Cataluña y Asturias.

Según se desprende del informe, los turistas valoran positivamente el hecho de maridar la oferta culinaria con visitas a los puntos más emblemáticos del destino (un 79% así lo considera), sobre todo en su vertiente cultural y monumental (un 56% de los casos).

Tres cuartas partes de los profesionales del sector constatan un fuerte avance del turismo gastronómico en los últimos años, pero los eventos se siguen perfilando como uno de los factores más decisivos a la hora de decantar la balanza a favor de uno u otro destino, según el informe de The Blueroom Project. Así, un 60% valora positivamente la existencia de tours gastronómicos con visitas a mercados o a productores locales y un 29% se decanta por las ferias y festivales como la mejor opción para empaparse de la cultura gastronómica de estos destinos turísticos.

Hay otro factor que realza el atractivo de algunos puntos como destinos de turismo gastronómico. Se trata de la corona que cada año se entrega a una ciudad española como Capital Nacional de Gastronomía. Esta recayó en León en 2018. Algo que provocó que un 52% de los profesionales del sector propusiese a sus clientes viajar a la ciudad leonesa.

Turismo de fin de semana

A diferencia de otros perfiles, el turista gastronómico se caracteriza por viajar principalmente en pareja y por la corta duración de sus viajes. Estos se prolongan entre dos y tres días en la mitad de los casos. Algo que encuentra su encaje con el fenómeno al alza de los city breaks (las escapadas de fin de semana a ciudades).

Pese a la corta duración de las estancias, estos turistas gourmet dejan mayores ingresos en el sector que el resto. Un 31% de los profesionales del sector estiman que dejan un gasto medio de entre 100 y 250 euros diarios. Un 13% eleva la horquilla hasta los 250-500 euros y otro 16% considera que la cifra se mueve entre los 500 y 1.000 euros al día. Estos niveles superarían con holgura a los del resto de turistas, cuyo gasto se sitúa, de media, en los 147 euros diarios, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

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