Vecinos de Barcelona vinculan el aumento de “ciertos tipos de delincuencia” al turismo masivo

PABLO LÓPEZ / 

La Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona sostiene que la llegada masiva de turistas es una de las causas por las que ciertos tipos de delincuencia han aumentado en la ciudad. “En parte, es por el aumento del turismo. Los robos, por ejemplo, están concentrados en la zona centro de la ciudad. Robos y turismo están asociados e incluso hay un tipo de carterista flotante que hoy está en Barcelona y mañana en Roma”, explica el vicepresidente de la federación vecinal, Albert Recio.

La inseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los turistas que llegan a Barcelona, pero la federación vecinal, además de acusar a “determinados grupos políticos” de exagerar el problema de la delincuencia para favorecer sus intereses, sostiene que es precisamente el turismo el que ejerce un efecto llamada sobre determinados criminales.

“¿Dónde es más fácil robar y conseguir pasta? El turista es el que lleva dinero, cámara de fotos… A mí me han robado tres veces en mi vida y dos de ellas fue como turista. El turismo en Barcelona tiene ventajas, pero genera costes muy altos y uno de ellos es ese”, comenta Recio, que también habla de “un tipo de narcotráfico vinculado al turismo” que se manifiesta, por ejemplo, en “locales para fumar donde la gente pilla”.

La federación vecina también alerta de que, en ocasiones, son los propios turistas los que cometen actos incívicos y diferencia entre “quienes vienen a visitar la ciudad y respetan” y “quienes solo vienen de fiesta y a beber alcohol”. Estos últimos, según expone Recio, generan muchas molestias a los residentes.

Como solución al problema, además de sugerir un mayor control sobre el turismo para evitar la masificación, los vecinos proponen reforzar la presencia policial, que consideran mermada por los recortes causados por la crisis. La federación vecinal es contraria a la creación de patrullas ciudadanas, pues opina que estas no servirían más que para empeorar la situación. “Si yo voy a bofetadas es más fácil que me saquen una navaja. La solución tiene que ser policial”, advierte Recio.